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Antes de irse de vacaciones, intente encontrar a alguien que pueda pasarse a menudo para regar los árboles. Se aconseja mostrar de antemano a esa persona cómo se riegan y explicarle cuántas veces se necesitan regar. Ponga todos sus árboles en la sombra y fuera del alcance del viento antes de irse. También se pueden comprar sistemas de riego automáticos, que sin embargo traen el riesgo de que por alguna razón no se rieguen suficientemente los árboles. Además esta solución no vale par los Bonsái interiores. La solución más segura es llevar los árboles a una tienda de Bonsái, dónde serán cuidados por expertos de Bonsái. Una gran desventaja de esto es que es caro.
Cuidado en invierno Los Bonsái necesitan un periodo de paz, como los árboles grandes. Por ello, los Bonsái exteriores se pueden dejar en el exterior durante todo el invierno, siempre que se protejan suficientemente. Los Bonsái interiores se ponen en un cuarto un poco más frío donde sí hay luz. El sitio en el invierno depende del tipo de árbol.
Los Bonsái exteriores tienen que ser protegidos contra la helada durante el invierno, por ejemplo colocándolos en contenedores de espuma de poli estireno o tapando los tiestos con mantas. Un invernadero sin calentador también es una invención muy buena para facilitar el invierno de los Bonsái exteriores.
Los Bonsái interiores no aguantan la helada. Póngalos en un cuarto un poco más fresco del que están acostumbrados, ¡dónde sí tiene que haber mucha luz! Durante el invierno los árboles nunca se abonan. Pero sí hay que evitar que los árboles se sequen, porque en invierno también puede ser necesario regarlos.
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