Árbol de hoja compuesta que comprende unas 50 especies aceptadas y que puede llegar hasta los 30m de altura. Posee una floración espectacular que se manifiesta en racimos de tonos azules y violáceos. Muy popular en jardinería y otros propósitos ornamentales. Su fruto es una cápsula plana y leñosa. Su madera posee un aroma muy agradable.

Dentro del Bonsái, para resaltar su hermosa floración, le sientan bien los estilos femeninos con curvas acentuadas en troncos esbeltos y delgados.

Si necesitáis ayuda al identificar vuestro árbol; podéis probar con nuestra guía de identificación de Bonsáis.

 

Guía de cuidados específicos para el Bonsái de Jacarandá

Posición: A pleno sol todo el año. Ha de protegerse de fuertes vientos especialmente si el árbol es muy joven y de las heladas, soportando temperaturas de hasta -1° C (o 30° F). La exposición absoluta al sol ayuda a disminuir el tamaño de las hojas y a mejorar la floración.

Riego: Abundantemente cuando sea necesario. Prefiere entornos húmedos, aunque es capaz de adaptarse a los secos.

Abonado: Desde primavera hasta otoño, aunque preferiblemente poco en el verano.

Poda: En cualquier momento del año. La necesaria para reducir la altura y lograr las ramificaciones estructural y secundaria.

Trasplante: Cada uno o dos años en substratos bien drenantes. Esta especie admite la poda drástica de las raíces e incluso el lavado total de la masa de raíces.

Propagación: Muy fácilmente a través de semillas, esquejes o acodos. Igualmente a través de injertos de aproximación.

Para una información más detallada en estas técnicas; podéis buscar nuestra sección del Cuidado del Bonsái.

 

 

Ejemplo de un Bonsái de Jacarandá

Jacaranda bonsai